Bacalar, Pueblo Magico

Bacalar, Pueblo Magico

El pueblo mágico de Bacalar es el dueño de la Laguna Bacalar, más conocida como la Laguna de los Siete Colores, la prueba irrefutable de que la naturaleza usó todos sus recursos cuando puso manos a la obra en este lugar.

Su belleza no encuentra un punto fijo pues no se puede atribuir sólo a las tonalidades azules y turquesas que se pueden descubrir en degradé al jugar con los rayos del sol. Así como tampoco se puede conceder protagonismo sólo a la vegetación, frondosa y de un verde intenso, que la rodea, creando así una escena más que perfecta. Todo el conjunto es un milagro.

Cada hora ofrece su encanto ya que a veces el agua se inquieta y se “arruga” como si fuera una alfombra, superponiendo los colores. La caída de la tarde también regala sus momentos de tranquilidad y su suave silencio.

Aquí se pueden practicar diferentes actividades acuáticas, por ejemplo el kayakismo o paseos en lancha para ser testigos cercanos de su belleza, así como también disfrutar de un chapuzón. Por su parte, las orillas son el escenario ideal para disfrutar de una tarde en armonía. Allí se encuentran algunas palapas para acomodarse y comer algún platillo típico.

Pero además, muy cerca de allí está el cenote Dos Ojos (aprox. a 4 kilómetros del pueblo de Bacalar), el más profundo con sus 90 metros, que invita a abandonar la oferta de las playas y sumergirse para tomar parte de una experiencia diferente. Para llegar a él, se puede seguir por la carretera Costera Bacalar, que nos permite viajar sin abandonar la increíble vista de la laguna. Se trata de un cenote abierto y es el más grande del mundo maya. Es una visita obligada para los amantes del buceo ya que ofrece diversas excusas para el asombroso: cavernas, redes de raíces y vegetación y extrañas formaciones rocosas.

Si bien el pueblo ha crecido en materia de turismo, ofreciendo opciones a los viajeros, aún se resiste al avance desmesurado de la modernidad y conservando su lazo con el pasado. Por ejemplo, resulta imperdible una visita al Fuerte de San Felipe, el cual data del año 1729 para protegerse de los ataques de piratas ingleses. Se puede conocer un poco más acerca de la historia, haciendo una parada en el museo, que te remontará a las viejas raíces. También allí a pocos metros está el famoso árbol de tinte de ópalo, que sirve para teñir textiles. Hasta que se pusieron en marcha nuevos métodos, este árbol fue codiciado.

El ambiente rústico y familiar del poblado es lo que le da un aire pintoresco y de enorme calidez. El centro es mágico pues allí se pueden contemplar varios edificios antiguos. La plaza está bien cuidada, con unos agradables jardines en donde se percibe el movimiento cotidiano con todo su colorido y su ir y venir de gente, artesanías y aromas.

Imperdible Bacalar, será tu “amor” a primera vista.

El dato!
En el mes de agosto se realizan las fiestas de San Joaquín, el patrono del lugar. Como parte de ellas, se llevan a cabo concursos náuticos, así como también resultan tentadores sus manjares.