La Ruta de las Haciendas

La Ruta de las Haciendas

En México, el descanso puede adoptar diferentes formas y direcciones: en algunos lugares, es la extensión de la playa y la compañía del mar turquesa lo que invita al reposo. En otros lugares, es alguna cascada o arroyo sumiso el que sugiere postergar las obligaciones durante algunos días y dedicarse a acampar. Pero también están esos otros lugares en donde el descanso se entrecruza con el pasado y adquiere tintes coloniales, ofreciendo algo único, como es el caso de las haciendas de Tlaxcala.

La belleza de Tlaxcala reside en varios factores: uno de ellos tiene que ver con la naturaleza, con los volcanes que la envuelven y con un clima benigno que permite disfrutar de un paseo peatonal y acceder a sus diferentes atractivos.

Las haciendas son también joyas turísticas e históricas para Tlaxcala y nos remontan a las épocas señoriales, a las costumbres del campo y a la labor en la cocina. Es por eso que su visita es un paseo no sólo por lujo y suntuosidad sino principalmente por los establecimientos pulqueros y ganaderos. También están las haciendas de Huamantla, que está conformada por tres casonas: Hacienda Tenexac, Hacienda Soltepec y la Hacienda Santa Barbara, conocida como Casa Malinche por ubicarse a los pies de este volcán.

Fachadas, columnas, mobiliario… Todos estos elementos recrean un ambiente de época, en donde si nos dejamos llevar, podemos ser trasladados a algunos años atrás y ponernos en la piel de sus habitantes. No será difícil pues hay muchos detalles que se conservan intactos y hay otros, como la gastronomía, que ven la luz del día cada vez que se ponen cucharas y tenedores a la obra.

Una de las haciendas que evoca los tiempos inmemoriales es la Hacienda San Antonio Tepetzala. Legendaria, data del año 1503 y su arquitectura es un verdadero viaje al pasado.

En la ruta de Tlaxco, la Hacienda San Diego Xochuca es una parada obligada para aquellos que quieran conocer la especialidad de la casa, como lo es el pulque, desde su produccion y cuidado hasta que llega hasta la mesa. En vivo y en directo, los famosos tinacales en donde se aloja el mismo y de donde se lo puede beber drrectamente.

La antigua hacienda La Laguna es otro de los iconos en esta ruta de mansiones antiguas. Hoy es un lugar de hospedaje y descanso, pero antes supo ser el puntapié para el desarrollo de eventos taurinos así como un emblema de la ganadería. Decorado con motivos taurinos y banderas de papel picado, actualmente ofrece la posibilidad de jugar a ser toreros por un día.

La ruta de Huamantla
Este pueblo tiene un encanto especial, que oscila entre la tranquilidad y la bravura y el coraje de la “huamantlada”, la popular corrida de toros que reparte adrenalina en las calles.

Una de las haciendas más conocidas es la de Tenexac. Tiene un gran prestigio y una arquitectura envidiable y por ello ha sido declarada Monumento Histórico de la Nación. Su interior es majestuoso, con muebles antiguos y extensas hectáreas verdes que regalan un buen respiro. Uno de los “fuertes” de esta hacienda es su cocina: se pueden disfrutar exquisitos manjares preparados con los secretos mejor guardados de la tradicional cocina mexicana.

La Hacienda Soltepec, ahora conocida como el hotel La Escondida, es otro de los testimonios de antaño. Testimonios que pueden verse no sólo en la película grabada aquí y que le dio su nombre actual, sino también en la delicia de sus pulques, que han superado las trampas del tiempo. Unos jardines floridos terminan por congraciar el entorno.

La ruta ganadera es una propuesta para conocer acerca de la cría del toro de lidia , que hacia la década de 1870 se convirtió en otra de las fuentes de ingreso para los hacendados. Y por supuesto, en este recorrido, no se pueden obviar los platos típicos, como el pato al pulque.

La ruta de las haciendas de Tlaxcala nos trae olor a olor campo, sabor a pulque, confort imperial y color a naturaleza pero sobre todo, trae mucha historia por contar y para no perderse.